La drogadicción es una enfermedad que consiste en la
dependencia de sustancias que afectan el sistema nervioso central y las
funciones cerebrales, produciendo alteraciones en el comportamiento, la
percepción, el juicio y las emociones. Los efectos de las drogas son diversos,
dependiendo del tipo de droga y la cantidad o frecuencia con la que se consume.
Pueden producir alucinaciones, intensificar o entorpecer los sentidos, provocar
sensaciones de euforia o desesperación. Algunas drogas pueden incluso llevar a
la locura o la muerte. Algunas drogas producen tolerancia, que lleva al
drogadicto a consumir mayor cantidad de droga cada vez, puesto que el organismo
se adapta al consumo y necesita una mayor cantidad de sustancia para conseguir
el mismo efecto.
La dependencia, psíquica o física, producida por las drogas
puede llegar a ser muy fuerte, esclavizando la voluntad y desplazando otras
necesidades básicas, como comer o dormir. La necesidad de droga es más fuerte.
La persona pierde todo concepto de moralidad y hace cosas que, de no estar bajo
el influjo de la droga, no haría, como mentir, robar, prostituirse e incluso
matar. La droga se convierte en el centro de la vida del drogadicto, llegando a
afectarla en todos los aspectos: en el trabajo, en las relaciones familiares e
interpersonales, en los estudios, etc.
CAUSAS
En general, el uso de drogas corresponde a un afán de huir de la realidad. Las drogas proporcionan una vía de escape, un alivio temporal a los problemas personales, familiares o sociales. También son una puerta de salida frente al vacío existencial presente en el interior de la persona, el cual la lleva a volcarse en búsqueda de salidas ilusorias que llenen dicho vacío.
Algunos factores que favorecen el fenómeno de la drogadicción pueden ser clasificados del modo siguiente:
* Factores de tipo social: En la actualidad, existe una amplia disponibilidad de drogas, legales e ilegales, lo que hace mucho más fácil el acceso y el consumo de las mismas. Tranquilizantes, somníferos, hipnóticos, etc., se pueden conseguir en las farmacias sin receta médica. Asimismo, el amplio tráfico y distribución de drogas ilegales hace que sea fácil obtenerlas. Algunas drogas, como el éxtasis, están "de moda", y prácticamente se puede obtener en cualquier discoteca. Niños y jóvenes que viven en las calles pueden obtener pegamentos, tales como el Terokal, para inhalar.
Algunos factores que favorecen el fenómeno de la drogadicción pueden ser clasificados del modo siguiente:
* Factores de tipo social: En la actualidad, existe una amplia disponibilidad de drogas, legales e ilegales, lo que hace mucho más fácil el acceso y el consumo de las mismas. Tranquilizantes, somníferos, hipnóticos, etc., se pueden conseguir en las farmacias sin receta médica. Asimismo, el amplio tráfico y distribución de drogas ilegales hace que sea fácil obtenerlas. Algunas drogas, como el éxtasis, están "de moda", y prácticamente se puede obtener en cualquier discoteca. Niños y jóvenes que viven en las calles pueden obtener pegamentos, tales como el Terokal, para inhalar.
* Factores de tipo familiar: Los hijos de padres fumadores, bebedores o tóxicodependientes son más proclives a tomar drogas que los hijos de padres que no lo son. Un ambiente familiar demasiado permisivo, donde no exista disciplina o control sobre los hijos; o demasiado rígido, donde los hijos se encuentren sometidos a un régimen demasiado autoritario o se encuentren sobreprotegidos, puede también fomentar el consumo de drogas.
* Factores de tipo individual: Muchos factores personales pueden influir en la decisión de consumir drogas. Éstas pueden ser vistas como una vía de escape a los problemas cotidianos; algunas personas las usan como medio para compensar frustración, soledad, baja autoestima o problemas afectivos.
CONSECUENCIAS
El drogadicto pierde lo mejor de sí mismo: el autocontrol y la fuerza de voluntad. Se vuelve apático, desinteresado, ansioso. Pierde el estímulo por los logros personales y profesionales. Se aisla, desprecia los vínculos familiares y amistosos, y se en¬cierra en círculos, por lo general marginales, donde le resulta fácil conseguir la droga. Se vuelve esclavo de la sustancia hasta destruirse a sí mismo.
Las repercusiones en el ámbito familiar también son importantes. La familia de un adicto casi siem¬pre se ve desbordada en su intento de hacer frente al problema, sobre todo cuando, junto a la toxico¬manía, se producen conductas de carácter delictivo. El abanico de actitudes que se da entre los progenitores ante la existencia de un hijo toxicómano es muy amplio -desde el ocultamiento y la incomprensión al intento de encontrar soluciones con el apoyo de profesionales-, pero en cualquier caso el pro¬blema siempre plantea graves tensiones e importan¬tes cargas económicas, en ocasiones insostenibles.
En el ámbito social, las consecuencias más graves del consumo de drogas probablemente sean la marginación y la delincuencia. Por un lado, la distribución de las drogas ilegales está controlada por organizaciones criminales, con las secuelas de corrupción y violencia que ello lleva aparejado, y por otro lado, el consumidor suele recurrir a conductas delictivas para poder adquirirlas.
¿Cómo prevenir la drogadicción?
No se trata simplemente de
prohibir la droga, ni de controlar su distribución. Aunque estas cosas son
necesarias, el problema de la drogadicción tiene sus raíces en la sociedad
misma. Es por ello que es necesario un compromiso de la sociedad en su
conjunto. Padres, maestros, medios de comunicación, instituciones, etc., deben
comprometerse a construir una sociedad nueva, donde sean promovidos los valores
auténticos, especialmente los espirituales. De no hacerlo así, todas las
estrategias de prevención serán inútiles, pues el problema de fondo seguirá
existiendo.
Para las personas que ya han caído en el abuso de drogas, no
bastan los simples tratamientos médicos, dado que existen otros problemas del
individuo que están detrás del hecho de su drogadicción. Es necesario, junto
con el tratamiento médico de desintoxicación propiamente dicho, un tratamiento
de rehabilitación que haga que la persona redescubra su valor y su identidad
más profunda. Este tratamiento no será posible sin la participación del
individuo, sin su voluntad de cambiar. El apoyo de la familia y una adecuada
asistencia espiritual son también fundamentales para la rehabilitación.
DROGAS MAS COMUNES QUE CONSUMEN LOS JOVENES
El alcohol, la droga más antigua y de mayor consumo en el
mundo, es un depresivo que altera las percepciones, las emociones y los
sentidos.
EFECTOS Y RIESGOS
El alcohol actúa primero como estimulante y luego hace que
la persona se sienta relajada y somnolienta.
Las dosis altas de alcohol afectan gravemente al juicio y la
coordinación de las personas. Los bebedores pueden hablar de forma más lenta y
sufrir confusión, depresión, pérdida de la memoria a corto plazo y tiempos de
reacción lenta.
Los grandes volúmenes de alcohol bebido en un breve periodo
de tiempo pueden ocasionar una intoxicación etílica.
ADICCIÓN
Los jóvenes que consumen alcohol se pueden volver
psicológicamente dependientes de la bebida para sentirse bien, enfrentarse a la
vida o controlar el estrés . Además, su cuerpo podría exigir cada vez más
cantidad de alcohol para lograr el mismo tipo de experiencia de euforia que al
principio. Algunos jóvenes también corren el riesgo de desarrollar adicción
física al alcohol. La abstinencia puede ser dolorosa e incluso suponer un
riesgo para la vida. Los síntomas van desde temblores, sudoración, náuseas,
ansiedad y depresión hasta alucinaciones, fiebre y convulsiones.
La cocaína es un polvo cristalino blanco fabricado a partir
de hojas secas de la planta de coca. El crack, que recibe su nombre por el
ruido que produce al calentarse, se hace a partir de la cocaína. Luce como
bolitas blancas o color habano.
EFECTOS Y RIESGOS
La cocaína remece el sistema nervioso central,
proporcionando a los que la consumen una sensación intensa y rápida de poder y
energía. El efecto estimulante tras inhalarla dura entre 15 y 30 minutos; al
fumarla, el efecto dura entre 5 y 10 minutos.
Los que consumen cocaína y crack por primera vez - aún los
adolescentes - pueden sufrir ataques cardiacos fatales o experimentar
insuficiencia respiratoria. El uso de cualquiera de estas drogas, incluso una
vez, puede matarte.
ADICCIÓN
Estas drogas son altamente adictivas y como resultado, la
droga y no quien la usa, es quien manda. Incluso después de consumirla, la
cocaína y el crack pueden crear ansias físicas y psicológicas que hacen muy
difícil que se puedan dejar de consumir.
Los inhalantes son unas sustancias que son
"esnifadas" o inhaladas para proporcionar a quien las consume un
bienestar o estímulo inmediato. Entre estos se incluyen los pegamentos, los
disolventes de pintura, los líquidos para limpieza en seco, los rotuladores o
marcadores, los líquidos correctores, los fijadores en aerosol para el cabello,
los desodorantes en aerosol y la pintura en aerosol.
Los inhalantes se inhalan directamente desde su envase
original ("esnifándolos"), de una bolsa de plástico o poniéndose una
tela empapada con inhalante en la boca.
EFECTOS Y RIESGOS
Te hacen sentir mareado y confundido, como si estuvieras
borracho. Los que los consumen desde hace mucho tiempo sufren dolores de
cabeza, hemorragias nasales y podrían perder la audición y el sentido del
olfato.
Los inhalantes son las sustancias con mayor probabilidad de
producir una reacción tóxica grave y la muerte. El uso de inhalantes, incluso
una sola vez, podría matarte.
ADICCIÓN
Los inhalantes pueden ser muy adictivos. Los adolescentes
que usan inhalantes se pueden volver psicológicamente dependiente de ellos para
sentirse bien, enfrentarse a la vida y al estrés.
MARIHUANA

La droga ilegal de mayor consumo en los Estados Unidos es la marihuana que se parece al perejil seco, verde, marrón o gris con tallo o semillas. Una forma más fuerte de marihuana es el hachís que luce como unas bolitas o tortitas marrones o negras. A menudo se dice que la marihuana es la droga que sirve de puerta de entrada a otras drogas porque su consumo frecuente a menudo lleva a consumir drogas más fuertes.
EFECTOS Y RIESGOS
La marihuana puede afectar el estado de ánimo y la
coordinación. Los que la consumen pueden experimentar cambios de humor que
oscilan entre estar muy excitado o feliz a estar adormilado o deprimido.
Eleva la frecuencia cardiaca y la presión arterial. A
algunas personas se les enrojecen los ojos o tienen mucho sueño o tienen mucha
hambre. La droga también puede causar paranoia o alucinaciones en algunas
personas.
La marihuana tiene un efecto tan fuerte en los pulmones como
los cigarrillos: los fumadores habituales tienen tos, respiración sibilante y
resfriados frecuentes.






